Los rayos liberan energía que afecta al campo eléctrico del suelo, lo que supone dos riesgos para los sistemas fotovoltaicos: los rayos directos pueden causar daños físicos a los equipos solares instalados en los tejados, y las sobretensiones transitorias pueden dañar componentes sensibles, como las placas de circuito impreso (PCB), a través del acoplamiento magnético.